6 Bosques mexicanos que debes visitar antes de morir

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México es un país turístico por excelencia, como lo demuestra el ser uno de los 10 países más visitados del mundo (de un total de 200); sin embargo, dicha oferta turística adolece de numerosos males, entre los cuales destaca, primordialmente para efectos de este artículo, la enorme concentración de su oferta en destinos de playa y, en menor medida, coloniales, dejando a un lado y altamente marginado el ecoturismo y el turismo tanto de aventura como de contacto con la naturaleza.

Ello parece una locura total cuando vemos que nuestro país es sumamente rico en biodiversidad, que sus ecosistemas son muy delicados, y que el turismo de la naturaleza es una de las pocas formas viables de proteger la gran fragilidad de los biomas presentes en suelo nacional. Por ello, y para que los conozcas, valores y aprendas de ellos, fometando el ánimo por el conservacionismo, te presentamos 6 bosques templados mexicanos que debes visitar antes de morir, al menos una vez en tu vida.

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1. Parque Nacional Cumbres del Ajusco

Parque Nacional Cumbres del Ajusco
Muy cerca de la CDMX, en territorio del Edomex, se alza uno de los picos principales del centro-sur del país, en el Eje Neovolcánico Mexicano, coronado de nieve en temporada invernal, así como ocasionalmente el resto del año, sobre todo en temporada de lluvias. Este impresionante parque es uno de los mayores reservorios del oyamel, sobre el cual se refugian las mariposas monarcas que vienen a pasar el invierno desde E.U.A y Canadá. También encuentra uno aquí encinos laurelillos, cipreses blancos, alisos, pinos de altura, ocotes y capulines. Además del excursionismo, el acampar y, desde luego, el alpinismo, también se pueden degustar delicias locales como la trucha, el conejo y el guajolote en mole negro.

2. Parque Nacional Lagunas de Montebello

Parque Nacional Lagunas de Montebello
Ubicado en el estado de Chiapas, totalmente pegado a la frontera con Guatemala, se encuentra este bosque puntuado de numerosas lagunas de verde turquesa y azul zafiro, y cuyas florestas fueron calificadas por la BBC de Londres como el bosque más mágico y hermoso de todo el mundo. Éste es primordialmente de pino-encino, de pino-encino-liquidámbar, así como mesófilo de montaña, en donde se puede encontrar una rica y singular mezcla de especies de árboles templadas con aquellas típicas del trópico, uniendo así a pinos, caobas, encinos, cedros rojos, liquidámbares, aguacates, magnolias, amates, palos zopilote, mameyes, nogales, entre otros, todos ellos cubiertos de abundantes y coloridas bromeliáceas y otras plantas que crecen sobre troncos y ramas de los árboles. Últimamente las lagunas están siendo muy contaminadas por aguas no tratadas descargadas de las poblaciones cercanas, por lo que tu visita contribuye a que los lugareños demanden que esas aguas negras se traten o de plano se desvíen a otro lado

3. Parque Natural Mexiquillo

Parque Natural Mexiquillo
Dentro de la Reserva de la Biósfera "La Michilia", se encuentra en el estado de Durango, en la Sierra Madre Occidental, y ofrece un accidentado terreno lleno de bosques mixtos de coníferas, de pino-encino, encinares achaparrados y, al final, de una sabana árida en trancisión con el Desierto Chihuahuense hacia abajo. Entre sus curiosidades biológicas se destaca la existencia de especies vegetales y animales raras y en peligro de extinción en suelo nacional como el pinabete de Chihuahua, el álamo temblón, el arce grandidentado o la cotorra serrana occidental. Solía ser hábitat del lobo mexicano y del oso gris, y tu visita incrementa la probabilidad de que este bosque se proteja y se rehabilite la fauna original. Otros animales que puede ver aquí son el puma, venado cola blanca, venado bura, gato montés, coyote, águila real, oso negro y pavo silvestre.

4. Bosque de Maple

Bosque de Maple
Erróneamente llamado "maple" en México (con pronunciación española de la misma palabra en inglés), en realidad es un bosque que alberga poblaciones relictuales muy limitadas en tamaño de arces del azúcar de una raza algo distinta a la que se ve típicamente en el oriente de los E.U.A y de Canadá, y que se expandieron en nuestro país durante las anteriores Eras del Hielo, cuando el clima mexicano era mucho más fresco, húmedo y estacional que hoy en día. Se encuentra en las cercanías de la población de Talpa de Allende, Jalisco, y además de albergar a los arces azucareros también se encuentran especies vegetales muy amenazadas en el país como el abeto guatemalteco, el nogal negro, el guayabillo o la magnolia del Pacífico. Las visitas son guiadas, en pequeños grupos, y no debes extraer ninguna semilla, retoño, hoja o tierra, pues el bosque es muy frágil a las alteraciones humanas. Tu visita e interés en el lugar hacen que los pobladores vean mucho más redituable en lo monetario conservar los "maples" que convertirlos en madera o derribarlos para plantar milpas o generar potreros para que pasten sus ovejas. Además del excursionismo guiado, también se pueden ver sus ricos colores "otoñales" (principalmente en diciembre), además de disfrutar la arquitectura colonial de Talpa y su gastronomía local.

5. Sierra de Arteaga

Sierra de Arteaga
Es una de las sierras que comprenden el extremo norte de la Sierra Madre Oriental, y que se distribuyen como "islas en el cielo" biológicas pro encima del Desierto Chihuahuense en el estado de Coahuila. Aquí se puede hacer senderismo, campismo, deportes de aventura, esquiar en invierno y admirar el cambio de colores de las hojas a fines del otoño. La flora está compuesta por especies no vistas más hacia el sur como abeto de Béjar, álamo temblón, pino blanco norteño, pinabete mexicano, pino de Arizona, arce grandidentado, piñonero de Nelson, entre otros. La fauna comprende puma, oso negro, venado bura, wapiti (de los pocos lugares en México donde se puede ver), pavo silvestre, coyote y cotorra serrana oriental.

6. El Chico

El Chico
Conocido también como Mineral del Chico, este lugar en el estado de Hidalgo es más conocido por el pueblo fantasma del mismo nombre, el cual fue una gigantesca mina de plata que abasteció de ese metal precioso a España durante 300 años de virreinato. Sin embargo, sus bosques, típicos del Eje Neovolcánico Mexicano, son extraordinarios para el excursionismo, campismo y deportes de aventura como la escalada libre, la tirolesa, el rappel, entre otros, enmedio de densos bosques de oyamel, ciprés, pino, encino, fresno, enebro y capulín, de los mejor conservados en el centro-sur del país.
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