7 espeluznantes descubrimientos hallados bajo la cama. ¡WTF con el #4!

Publicidad

Cuando estamos pequeños nuestra imaginación vuela de maneras que en ocasiones son sorprendentes, aunque en ciertas situaciones nos jugaban malas pasadas al ver cosas que no se encontraban ahí. Los closets y el espacio debajo de las camas han sido fuente de miedos para muchos niños desde hace siglos, aunque estos miedos suelen desaparecer con el tiempo.

 

Pero las siguientes historias nos muestra que siempre puedes encontrarte con cosas escalofriantes o muy extrañas debajo de la cama, lo que demuestra que ciertos realmente nos podemos encontrar con cierto tipos de monstruos si tenemos la mala suerte de dormir en el lugar equivocado.

Fuente: videismo.net

Publicidad

1.

0
0 Votes

UN COCODRILO DE 2 METROS Y MEDIO.
Un aterrado huésped descubrió a un enorme cocodrilo debajo de su cama en el hotel que se hospedó al viajar a Zimbabue. El enorme reptil pasó toda la noche en ese lugar mientras que el despistado huésped dormía justo arriba de él.

2.

0
0 Votes

UNA MUJER DROGADA CON ALTAS DOSIS DE METANFETAMINAS.
Una pareja de Seattle creyó que había un fantasma en su casa. Cuando llamaron a la policía lo que encontraron fue algo todavía más escalofriante; una alborotada mujer drogada con metanfetaminas y un cuchillo en sus manos, el cual estaba clavando en el colchón de la cama. La mujer había saqueado el apartamento de la pareja.

Publicidad

3.

0
0 Votes

UN ENORME SUMIDERO.
En 2011 Inocenta del Rosal Hernández, de 65 años, escuchó un estruendoso sonido y creyó que había ocurrido un accidente automovilístico fuera de su casa. Lo que realmente ocurrió fue que la tierra debajo de su cama implotó, dejando un enorme agujero circular de 12 metros de profundidad.

4.

0
0 Votes

EL PENE DE NAPOLEÓN.
Efectivamente, el no muy bien preservado miembro sexual del emperador francés se entregaba de persona a persona desde que el doctor que realizó la autopsia en el cuerpo de Napoleón corto dicho miembro. Se volvió una reliquia moderna y fue exhibida en Manhattan en 1927. En 1977, un urólogo de Nueva Jersey compró la pieza por $3,000 dólares y la mantuvo debajo de su cama hasta que murió 30 años después. Su hija ahora tiene la pieza y ha recibido ofertas de hasta $100,000 dólares por ella.