7 Razones por las que no se debe de honrar a los padres si no lo merecen

Publicidad

Los padres forman una de las figuras más intocables de toda la iconografía social no sólo de Latinoamérica, sino de todo el mundo, pues es un muy severo tabú el hablar mal de ellos, al menos abiertamente, pues la sociedad entera los amonestará y proveerá de consejos en el mejor de los casos, o los amenazará con castigos tanto terrenales como divinos en el peor de los escenarios. Así, y de manera efectiva, los valores sociales convierten a los padres en figuras divinas menores al sacralizarlas.

Sin embargo, y a pesar de lo que se diga sobre la figura paternal/maternal, los padres siguen siendo simples seres humanos con fallos, carencias, miserias, defectos y problemas tan propios a su condición humana como cualquiera de nosotros, por lo que deberían ser juzgados a la luz de la falibilidad humana, y aquí te decimos por qué deberías criticarlos y negarles veneración en caso de que sus fallos pesen más que sus aciertos.

Publicidad

1. No pedimos ser traídos a la vida

No pedimos ser traídos a la vida
Ninguno de nosotros pidió venir al mundo, ni eligió a los padres que habrían de albergarlo; por el contrario, nos trajeron a la fuerza y sin nuestro permiso, lo cual es un acto violento que borra de un plumazo nuestra tranquilidad y seguridad total previa; los padres nos deben seguridad y bienestar, no al revés.

2. Nadie los obligó a tener hijos

Nadie los obligó a tener hijos
Muy a diferencia de los siglos pasados, traer hijos al mundo es hoy en día una decisión totalmente consciente y controlable en todo momento, y nadie está obligado a procrearlos. Si alguien los tiene, es su deber de por vida apoyarlos, ayudarlos y asegurarse de que obtengan sus objetivos de vida, ya que esa carga fue una decisión que fue o debió de haber sido a conciencia y en los 5 sentidos de un padre.

3. No son dioses

No son dioses
De todas las minireligiones y cultos alternativos que el catolicismo ha engendrado, quizá ninguno o pocos sean tan insidiosos como el del culto a los padres, y lo peor es que bajo ese concepto se les permite hacer atrocidades y crímenes al tiempo que los vástagos copian todos esos patrones negativos de conducta. Si un padre es un alcohólico, irresponsable, mujeriego y golpeador, ese sujeto tiene que ir a la cárcel, tiene que ser castigado por la ley, no adorado como si fuese un dios, pues sangra, suda y envejece igual que todo mundo; ser padre no da poderes de resusitación de muertos ni torna el agua en vino.

4. La maldad debe ser cuestionada y combatida en donde sea y frente a quien sea

La maldad debe ser cuestionada y combatida en donde sea y frente a quien sea
Ya lo dijo alguien en algún momento, que "para que el mal exista, es necesario que los hombres buenos no hagan nada"; es normal que los padres tengan autoridad sobre sus hijos, pero si son violentos, agresivos, burlones e irrespetuosos con ellos, en cualquier forma posible, los hijos pueden y deben de alzar sus voces, reclamar justicia para ellos y exigir sus propios derechos humanos; son vástagos, no esclavos, hay que recordar bien eso.

5. Cosechas lo que siembras

Cosechas lo que siembras
Cada ser humano debería de tener exactamente las cosas por las que se ha esforzado y que reflejen sus cualidades y defectos, ni más ni menos; si un padre ha sembrado odio, reencor y desprecio entre sus hijos por tratarlos con palabras ofensivas, desvalorizarlos y minimizando sus logros, es normal y natural que ese tipo reciba miradas frías, desprecio y distanciamiento de sus hijos, en el mejor de los casos, y a menos que tu padre sea Carlos Slim y te de 40 millones de dólares por 1 hora de tu compañía en una cena familiar, hay muy pocos incentivos para solapar o tolerar a un padre despreciable o repulsivo para sus hijos.

6. El respeto debe ser ganado, no regalado

El respeto debe ser ganado, no regalado
El mero hecho de ser padres no implica que dichas personas sean ejemplares, rectas, o siquiera adecuadas para formar adultos funcionales de sus hijos. La negligencia, el alcoholismo, la drogadicción y hasta los abusos tanto físicos como psicológicos son rasgos muy típicos de una enorme cantidad de padres de familia, y si ellos no se ganan el respeto con acciones inspiradoras y éticamente superiores, entonces no tienen el menor derecho a pedir un buen trato de sus hijos, ni a que éstos sean ejemplares.

7. No debes enamorarte de tu verdugo

No debes enamorarte de tu verdugo
Si finalmente tus padres (o alguno de ellos) son despreciables de un modo u otro, no tienes que venerarlos a fuerza, pues aunque tengan tu sangre, es sólo eso, un vínculo genético que nada tiene que ver con valores, el afecto o el amor, pues esas cosas se ganan a través de la devoción, la lealtad, la empatía, el cariño mutuo, la confianza bien retornada y con el compartimiento de lo mejor de ti mismo hacia otros y viceversa; así como condenado a malhechores desconocidos, tambiém debemos repudiarlos si pertenecen a nuestra familia.
Publicidad

¿Qué te pareció?