7 Señales que delatan que estudiaste en un CCH

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Si estudiaste la preparatoria y era de los nerds en la secundaria, seguramente te tocó pisar el CCH, tierra de dioses en donde uno que otro mortal podía convivir con nosotros. El CCH era la opción de los que sí eran listos pero querían libertad. De esas veces en que sí querías estudiar pero no querías la disciplina castrense de las prepas. Casi como poder fumar en una cáscara de limón con la habilidad de que los de jurídico no te vean. Algo así.

Si eres egresado de estos gloriosos planteles, este post te tocará en el corazón. Sea cual sea el CCH en el que hayas ido, estas señales son igual para todos. Cada año que se hace el examen de COMIPEMS te acuerdas cómo fue ese tu primer día en las aulas del edificio H. El día que la UNAM te abrió las puertas y que cambió tu vida para siempre.

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1. Eres el filósofo de la fiesta

Eres el filósofo de la fiesta
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Aunque te juntes con los chakas de tu calle, siempre te distingue un no sé qué de los demás. ¿Será ese toque pandro en ti que se rehúsa a desaparecer? ¿Ese usar palabras rimbombantes para contar una anécdota?


2. Te costó trabajo elegir carrera

Te costó trabajo elegir carrera
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El CCH te ofreció un enfoque diverso de las cosas, no te casabas con las ideas. Por eso te costó trabajo elegir carrera. Aún como profesionista, lo más seguro es que sientas que eres más capaz de lo que tu área te ofrece.


3. Recuerdas las garnachas con nostalgia

Recuerdas las garnachas con nostalgia
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Al menos yo no he encontrado en mi vida después del CCH garnachas y comida grasosa iguales a las que aquí se vendían. Eran enormes y de buen gusto. Con 15 pesos te comprabas una gordita que alcanzaba hasta para tu amigo. Las tortas y papas fritas ni se diga. 


4. Todavía eres rebelde

Todavía eres rebelde
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El CCH fue tu época más rebelde y aún así en tu etapa de godín tratas de ser diferente. Por lo menos llevas tu tupper ecológico a la oficina para tratar de hacer el cambio.