Benito Juárez, asesino de indígenas mexicanos

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La historia mexicana está llena de imprecisiones, omisiones, mentiras, exageraciones y maniqueísmos, pero es probable que pocos personajes de la historia patria hayan estado tan mitificados como lo fue el indígena de Guelatao y único presidente de total sangre nativa que jamás haya gobernado México: Benito Juárez. Entreguista, apátrida, antidemocrático, autoritario y completamente falto de todo sentido del humor, Juárez fue, como alguna vez lo dijo Manuel Gamio, el más blanco de todos los blancos que han gobernado al país. A Juárez se le podría conocer hoy en día como un "coco": prieto por fuera, y blanco por dentro, pues su total antipatía y desdén hacia sus hermanos de raza indígena está plenamente documentado, sin embargo, no se conoce prácticamente nada de esta verdad histórica debido a la cerrazón de la historia oficial, descalificante de todo aquel que ose ensuciar la imagen "perfecta" que han realizado los historiadores oficiales de el héroe en blanco y negro ejemplo del estrepitoso desastre de la democracia en México y el resto del mundo occidental.

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1. Un personaje negro que la historia lo ha hecho blanco.

Un personaje negro que la historia lo ha hecho blanco.
Para la historia oficial, Juárez es solo blanco: El blanco para él en exclusiva, el del demócrata, patriota, impasible y defendor de la República contra los franceses; y el negro el de su verdadero lado, el de los que sacan a la luz su carácter antidemocrático al jamás haber sido electo por votación popular, el del dictador que gobernó México por 17 años, el del vendepatrias que cedió al país a los Estados Unidos a cambio de mantenerse en el poder.

2. Santo de la masonería mexicana

Santo de la masonería mexicana
Juárez es santo de cada gobierno oficial contemporáneo mexicano (salvo brevemente con Vicente Fox), lo cual no debería de sorprendernos, pues la inmensa mayoría de nuestros gobernantes han sido masones, y, como tales, sólo son mexicanos de nombre, pues las sectas políticas masonas son netamente apátridas, y sólo ven por sus intereses económicos de grupo, tal y como hizo su máximo santo "nacional".

3. Indiferencia hacia sus hermanos indígenas

Indiferencia hacia sus hermanos indígenas
Resulta por demás irónico que Juárez, pese a que no tenía sentimientos de odio hacia sus hermanos de raza, sí mostró siempre franca indiferencia o condescendencia hacia ellos. Pese a haber luchado contra el tráfico de indios mayas hacia Cuba en calidad de esclavos, nunca regresó a su natal Guelatao, ni promovió el desarrollo económico de su estado o del de sus etnias nativas, mientras que mostró una agresiva política de asesinatos, despojos y saqueos hacia las comunidades indígenas del centro y el norte del país en aras de los intereses económicos de la clase política liberal así como de sus asociados empresariales mexicanos y extranjeros.

4. Un héroe por razones absurdas

Un héroe por razones absurdas
Gran parte de la admiración hacia el oaxaqueño se desprende de su condición de indígena, lo cual es algo tremendamente ridículo, pues afirmar eso exactamente lo mismo que señalar a alguien como viril, fuerte y valiente por el hecho de ser blanco o caucásico, o señalar a otro como veloz, infatigable y ardiente por ser negro. En realidad, Juárez fue un personaje siniestro, tremendamente individualista, dictatorial, entreguista y francamente mediocre como gobernante, especialmente en el terreno económico, pese a sus acciones de deslindamiento, amortización y reconversión productiva de tierras ociosas.

5. Exterminio contra indígenas mexicanos

Exterminio contra indígenas mexicanos
Como ejemplo de la frialdad e indiferencia a sus semejantes de sangre y raza (aunque no de etnia o cultura), podemos señalar las guerras y exterminios que Juárez cometió contra los indígenas del norte de nuestro país; específicamente, el cruel asesinato de hombres, mujeres y niños de las etnias yaqui y mayo, a quienes confiscó sus fértiles tierras para entregarlas a sus correligionarios, asociados agroempresarios y a sí mismo, y a los que reprimió brutalmente con la fuerza del ejército nacional en lo que fue la masacre de la capilla de Santa Rosalía, dentro del Valle del Yaqui. Cuando los soldados informaron a Juárez sobre el aplastamiento de los indígenas, el oaxaqueño sólo dijo de manera indiferente que se pagaran los haberes de la tropa de inmediato.

6. ¿Son estas mentiras infundadas?

¿Son estas mentiras infundadas?
De ninguna manera; la supresión de los indígenas de nuestro territorio septentrional no solo no se redujo, sino que se incrementó durante los gobieros sucesores a Juárez de Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz; grandes extensiones de tierra en "manos ociosas", pertenecientes a comunidades indígenas como los raramuris, kikapus, etnias nahuas y mayas fueron confiscadas violentamente y entregadas a grandes latifundistas. Los excesos de Juárez están bien registrados en fuentes originales así como análisis históricos serios en la Biblioteca Nacional de Washington D.C.; en el departamento de historia y de estudios latinoamericanos de la Universidad de Austin, Texas, así como en la Biblioteca Nacional José Vasconcelos (hoy Biblioteca México), de la capital mexicana.
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