Este es el verdadero autor de la pintura de la Virgen de Guadalupe

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La idolatrada pintura de la Virgen de Guadalupe que hoy se adora y resguarda en la Basílica de Guadalupe de la capital mexicana es un fraude, quizá el mayor de todos los fraudes de la historia nacional, pues no fue ni mucho menos obra divina, ni la dio a conocer el hoy santo indígena Juan Diego, ni el obispo Fray Juan de Zumárraga tuvo conocimiento de dicho "milagro", ni conoció o se entrevistó con el mencionado santo, como lo prueban sus memorias, en donde jamás menciona  a la vírgen del Tepeyac ni a la (erróneamente) tilma del indígena más popular de nuestra historia, ni a ninguna pintura en ella.

 

En esta oportunidad te revelamos el verdadero autor original, otro indígena, pero totalmente hecho de carne y hueso, que pintó dicha imagen religiosa bajo condiciones nada divinas, y cuya obra sirvió para fines tremendamente criticados por algunas autoridades españolas de la época, pero alentado y aprovechado ideológica, política y económicamente por varias otras, las cuales finalmente se acabaron imponiendo, generando, como dijo el propio Papa Francisco I, "la mayor causa de las desgracias de México".

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6. Marcos Cipac de Aquino: Verdadero creador de la guadalupana

Marcos Cipac de Aquino: Verdadero creador de la guadalupana
Nacido en el seno de una noble familia de etnia náhuatl alrededor de 1517, fue no solo un excelentísimo pintor (ensalzado incluso por el conquistador Bernal Díaz del Castillo en su "Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España"), sino también un escribano o "tlacuilo", además de ser un artista plástico. Su autoría del cuadro de la mencionada virgen es constatada por Fray Francisco de Bustamente en un sermón con respecto a dicha imagen en 1556, en donde da crédito a Cipac de Aquino por su autoría. Todo apunta a que fue Fray Alonso de Montúfar quien comisionó la obra a Marcos Cipac en 1550, debido a que el manto está firmado por el propio artista indígena (una cruz de Santo Tomás con leones encima), la cual también aparece en otras de sus obras, como el propio escudo de armas del ya mencionado teólogo, santo y místico italiano.

5. ¿Que pruebas desmienten su origen divino?

¿Que pruebas desmienten su origen divino?
Varias; para empezar, el restaurador José Sol Rodríguez, comisionado por el ya difunto abad de la Basílica, Guillermo Schulenburg para analizar la pintura en 1982, afirmó que la pintura fue hecha con la técnica conocida como temple, y no fue sobre un ayate (tilma hecha de fibra de maguey), sino en un manto de lino y cáñamo, con pigmentos a base de cochinilla, hollín y sulfato de calcio, muy comunes en las pinturas del siglo XVI. El tamaño del manto, de 1.70 m de alto y 1 m. de ancho, harían de Juan Diego un gigante de 2 m de estatura aproximadamente, una altura prácticamente inexistente entre las poblaciones nativas mesoamericanas, e incluso muy por arriba de gigantes como los indios onas de Tierra del Fuego, tan altos (1.85 m de estatura en los hombres) que fueron conocidos como "Patagones" por los españoles. La pintura ha padecido numerosas restauraciones ( una característica nada divina) por el desgaste del tiempo y la invasión de hongos en el tejido, como lo señaló el restaurador José Antonio Flores Gómez, quien la retocó en 1947 y 1973, mencionando: "Antes de mí, otros restauradores ya le habían dado retoques a la imagen. Eso lo noté desde la primera vez que intervine. Y estoy seguro de que otros intervinieron después de mí".

4. Supuesto análisis de veracidad por la NASA, otro embuste al pueblo

Supuesto análisis de veracidad por la NASA, otro embuste al pueblo
En alguna ocasión el arzobispo primado de México, Norberto Rivera Carrera, en vísperas de la canonización de Juan Diego, señaló un supuesto estudio de la NASA como prueba irrefutable de la existencia del milagro guadalupano, de lo cual jamás sacó pruebas válidas. Lo cierto es que no sólo la NASA no se dedica en lo absoluto a probar milagros y hechos paranormales, sino a la astrofísica. Por otra parte, el científico que supuestamente hizo los estudios, el doctor Phillip Callahan, no pertenecía entonces a la agencia espacial norteamericana, y en su currículum jamás se menciona su intervención en la supuesta verificación de la manufactura de la pintura.

3. La guadalupana: Un negocio franciscano y un intento conciliador del catolicismo hacia los indígenas

La guadalupana: Un negocio franciscano y un intento conciliador del catolicismo hacia los indígenas
Fray Francisco de Bustamante no solo ubicó rápidamente la autoría de la guadalupana con el indio Marcos Cipac (llamado también Marcos Griego), sino también lo asoció con el culto a la diosa prehispánica Tonatzin en su adoratorio del cerro del Tepeyac, por lo cual calificó al culto guadalupano como "superstición e idolatría", mientras que señaló ante el virrey y la Real Audiencia de México que "la devoción que esta ciudad ha tomado en una ermita en casa de Nuestra Señora que han intitulado de Guadalupe, es un gran perjuicio de los naturales, porque les da a entender que hace milagros aquella imagen que pintó el indio Marcos".

2. Detalles a través del tiempo que no cuadran

Detalles a través del tiempo que no cuadran
La pintura original de Marcos Cipac representaba a la vírgen con su original corona, mientras que la actual ya no la tiene; el manto es de un color azul oscuro en el original, frente al azul claro o acuamarina en el moderno. El halo es más grande y de un color amarillo mucho más claro en el cuadro actual respecto del original.

1. La virgen no solo no es obra divina, ni siquiera es obra mexicana

La virgen no solo no es obra divina, ni siquiera es obra mexicana
Esto es algo que la iglesia católica mexicana está obsesionada con declarar constantemente a la guadalupana como producto 100% de origen mexicano, sino ha sido tan arrogante por calificar de mentiras, calumnias y envidias las legítimas reclamación es del clero español en Extremadura, lugar de nacimiento de la Virgen de Guadalupe, como lo prueba un retablo con la imagen original que data de 1335, su nombre derivado de la sierra de Guadalupe, en el sur español, y el nombre, de resabios de la ocupación árabe en España, pues Guadal es "río" en árabe, y loup es de origen latino, y significa "lobo".
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