Estos ecosistemas nacionales representan tu patrimonio natural y cultural, y no sabías que existían

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México tiene casi todos los climas y ecosistemas que se pueden encontrar en el mundo entero, fruto de numerosos factores como su gran extensión territorial (ocupa el lugar 17 de 200 países, y va de los 14° a los 32° de latitud norte), su ubicación estratégica como zona de transición entre dos grandes reinos biogeográficos (Neártico y Neotropical), la gran influencia sobre todo el territorio que tienen los dos mares que lo bañan, así como los fuertes y abundantes contrastes de relieve en su suelo, que va desde el nivel del mar hasta los 5,800 metros en la cima del Pico de Orizaba, teniendo nuestro territorio nacional una media de 2,000 m. de elevación, sin mencionar que es montañoso en un 80%.

Sin embargo, es muy poco conocido entre el público general la apariencia, localización y características  de vida silvestre de nuestros ecosistemas nacionales, por lo que en este artículo te mostramos los 7 principales biomas o ecosistemas terrestres con los cuales cuenta nuestro país a fin de que los conozcas, visites, aprecies y demandes su defensa ante atropellos a nuestro patrimonio natural, como aquellos que con tanta frecuencia ha cometido el nefasto gobierno priísta actual en contra de los bosques del Ajusco, del Nevado de Toluca y del conjunto montañoso Popocatépetl-Iztlacíhuatl.

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1. Praderas templadas

Praderas templadas
Generalmente tienen un régimen semiárido, de lluvias en verano, aunque sobre la planicie costera norteña del Golfo las lluvias ocurren casi todo el año. Constan de pastos cortos (la mayor parte de ellas en México), o bien de pastizales medianos o altos. Se les puede encontrar de manera disjunta sobre los mejores suelos en los estados de Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, y Tamaulipas. La vegetación principal es de una gran mezcla de pastizales y arbusto bajos, entre los cuales podemos encontrar al popotillo, navajita, pasto varilla, pasto azotador, chamizo, chirrionera, zacate azul, entre otros. A los pies de las montañas estas praderas se trasforman en sabanas de encinos y enebros, a veces con un sotobosque de agaves, nopales y chollas. La fauna está integrada por las siguientes especies, tanto ya extintas como aún vivientes: Lobo mexicano, bisonte, berrendo, venado bura, coyote, pavo silvestre, cuervo, puma, perrito de la pradera, hurón de patas negras, halcón peregrino, codorniz, gallina de pradera, tecolotito de pradera, serpiente de cascabel occidental y oso negro. Pertenecen al reino biogeográfico Neártico mexicano. En la foto: Praderas de Janos, Chihuahua.

2. Bosques templados mixtos

Bosques templados mixtos
En México, estos bosques sólo aparecen en las montañas (Sierras Madres Occidental y Oriental, Sierras de Baja California, Eje Volcánico Mexicano, Sierra Madre del Sur y Sierra Madre de Chiapas), generalmente de los 1,000 a 1,500 metros sobre el nivel del mar en adelante (hasta el límite alpino, de alrededor de 4,500-5,000 m.), y generalmente son de los siguientes tipos: Mixtos de coníferas, de pino, de pino-encino y encinares. Los árboles principales son una mezcla de varias especies de pinos, abetos, encinos, cipreses, abetos de Douglas (ayarines), enebros y pinabetes (estos últimos en el norte del país), la mayoría de ellos coníferas y que, por lo tanto, conservan siempre sus hojas verdes en todo momento del año. A esos árboles dominantes se les unen, en menor medida, especies de hojas anchas, normalmente fresnos, cerezos (capulines), álamos, nogales y alisos (ailes). Los encinos pueden ser siempre verdes, o bien caducos (que pierden sus hojas durante parte del año, generalmente durante la estación seca). Las temperaturas son moderadas, de 12° a 20° C promedio al año, de tipo subhúmedo, con la estación de lluvias concentrada en el verano (de 800 a 2,000 mm al año), bajo un clima mayormente subtropical con baja variación anual (excepto en el norte del país, donde el verano es tórrido y el invierno gélido, con temperaturas bajo cero y nevadas abundantes). La fauna incluye, o deberia de incluir: Puma, venado cola blanca, venado bura (en el norte), oso negro, borrego cimarrón (en el norte), lobo mexicano, pavo silvestre, pájaro carpintero, víbora de cascabel, águila real, halcón cola roja, cotorra serrana (oriental y occidental), ardilla gris, mapache, jaguar (en bosques mixtos de pino-encino y encinares), oso plateado (en el norte), coyote, cuervo, conejo cola de algodón, tlalcoyote y wapití (en el norte).Este bioma es parte del reino Néartico de nuestro país, pero también es una gran zona de transición con el Neotrópico, pues mucha de la vegetación (herbáceas, flores y arbustos) viene de ese reino biogeográfico. En la foto: Sierra de Mascota, Jalisco.

3. Selvas tropicales secas

Selvas tropicales secas
Es un tipo de selva en donde la mayoría de sus árboles constituyentes tiran sus hojas a fin de evitar la evaporación y sobrevivir a las altas temperaturas anuales (20°-29° C promedio al año) en conjunción con la larga sequía anual que tienen que soportar (con lluvias en verano de entre 300 a 1,200 mm promedio por año). Este bioma se encuentra principalmente en la planicie costera del Pacífico, desde el sur de Sonora hasta Chiapas, hacia el sur del Eje Volcánico Mexicano, en la Depresión del río Balsas, así como en algunas zonas del Bajío; también podemos encontrar selvas tropicales secas del sur de Tamaulipas hasta el centro de Veracruz (de forma discontinua), así como en la Península de Yucatán. Los árboles característicos son el guayacán, huizache, el palo verde, tepeguaje, copal chino, chupandía, coyul, bonete, palma de guano, cazahuate, copal santo, colorín y pochote. Son comunes las cactáceas como tetechos, candelabros y jiotillas. La fauna incluye (o debría de hacerlo) las siguientes especies (no exhaustivas): Jaguar, hormiguero arborícola, armadillo de nueve bandas, pecarí de collar, iguana verde, boa, coralillo, perico atolero, venado cola blanca, ocelote, coatí, jaguarundi, trogón citrino, guacamaya verde, iguana negra, tortuga casquito, heleoderma mexicano, comadreja, coyote, puma y tarántula de rodillas rojas. El bioma pertenece al reino biogeográfico Neotropical en México. En la foto: Selva tropical seca en Yucatán.

4. Bosques mesófilos de montaña

Bosques mesófilos de montaña
Estos bosques son, en México y pese a su filiación tropical, muy distintos a los que se manifiestan en otras regiones montañosas intertropicales del resto del mundo, pues en el caso nacional son bosques densos, de árboles elevados (30-35 m. de alto o más) que conjugan especies arbóreas tropicales junto a fuertes influencias templadas del norte, las cuales, en su gran mayoría, tienen relación con los bosques templados caducifolios del sureste de los Estados Unidos (uno de los pocos biomas mundiales faltantes en México, y cuyo parecido más cercano para nuestro país es precisamente el bosque mesófilo de montaña nacional). Así, encontramos una mezcla de numerosas especies de encinos, pinos y abetos con especies de hoja ancha, ya sea caducas templadas (liquidámbar, sicómoro, manzanillo, nogal cimarrón, magnolia, nogal, fresno, arce, haya americana, olmo mexicano, tilo, moralillo, aile y capulin), o siempre verdes tropicales (amate, cedro rojo, caoba, guanábano, mamey, árbol de las manitas, chicozapote, chicle, podocarpo), así como algunos relictos subtropicales de hace millones de años una vez muy abundantes en la zona templada del norte del continente, y extintos fuera de los trópicos americanos (palo zopilote, guayabillo). La cantidad de epifitas, lianas y arbustos es enorme, y casi todas ellas tienen afinidades tropicales, como la vainilla o el cacao. El clima es templado húmedo, con lluvias todo el año, nieblas constantes (o casi todo el año), leve fluctuación de temperaturas anuales (aunque con heladas invernales ligeras), y lluvias de entre 1,500 a 3,000 mm promedio al año. La fauna incluye especies como salamandras, ranas, quetzal, pavón, ratón arborícola, jaguar, venado cola blanca, tlacuache, pecarí de collar, puma, coyote, hocofaisán, tapir, colibrí cola blanca, nauyaca, mapache, zopilote y colibrí cola rayada. Es un bioma ubicado en las montañas, en altitudes de 600 a 3,100 metros sobre el nivel del mar, en 20 de los 31 estados del país (principalmente en Tamaulipas, San Luís Potosí, Querétaro, Veracruz, Hidalgo, Puebla, Jalisco, Guerrero, Oaxaca y Chiapas). Sólo cubre el 5% del territorio mexicano como máximo potencial, y ha sido el más destrozado de nuestros ecosistemas nativos, además de el más amenazado de desaparecer por culpa del calentamiento y la mayor sequedad a nivel global. Constituyen una fusión única entre los reinos Neotropical y Neártico. En la foto: Lagunas de Montebello, Chiapas.

5. Selvas tropicales húmedas

Selvas tropicales húmedas
Se caracterizan por no tener temporada seca definida, altos niveles de lluvias (entre 2,000 a 5,000 mm promedio por año), temperaturas elevadas constantes (de 23 a 25° C promedio anual) sin un solo mes con temperaturas frías, así como elevados árboles (los más altos de hasta 60 m.) cuyas hojas son siempre verdes, jamás mudándolas en alguna estación particular del año. La selva tropical húmeda tiene alrededor de 7 estratos arbóreos, por lo que muy poca o ninguna luz solar llega hasta el suelo. Es uno de los ecosistemas mexicanos más alterados y destruidos de todos, aunque originalmente podía encontrarse en toda la planicie costera del Golfo de México, desde el sur de Tamaulipas hasta el oriente de la Península de Yucatán, así como en el Pacífico, en Chiapas (su principal bastión actual), y de manera discontinua limitada, en las tierras bajas de Guerrero y Oaxaca. Algunos árboles típicos de aquí (cuya existencia continua por toda Centroamérica hasta los países tropicales del norte de Sudamérica), son la caoba, la ceiba, la flor de corazón, el palo de rosa, el cedro rojo tropical, el jobo, el matapalo, el amate, la palma real, el papayo, guapaque, molinillo, chicle, mamey-zapote, palo mulato, ramón, sombrerete, palo de hule, zapote y guanábana. La fauna es la extensión más norteña de muchos animales de clara filiación tropical americana, e incluye (o debería de incluir) a especies como el jaguar, venado temazate, el mono aullador, el coatí, el hormiguero menor, la martucha, mico dorado, mono araña, águila arpía, hoacín, pecarí de collar, zopilote rey, tapir, tepescuintle, nutria de río, tlacuache dorado, guacamaya escarlata, tucán real, loro de cabeza amarilla, tortuga jicotea, iguana verde, boa, víbora mano de piedra, pava cojolita, tucán de collar y cocodrilo americano. Pertenece al reino biogeográfico Neotropical de nuestro país. En la foto: Selva de Los Tuxtlas, Veracruz.

6. Desiertos y semidesiertos

Desiertos y semidesiertos
Son el ecosistema más ampliamente extendido en México, pues ocupan el 60% del territorio nacional; ello debido a la posición geográfica de transición de México entre los trópicos y la zona templada del norte de América, en donde los vientos del Ecuador y del Polo ya han depositado toda su humedad en su viaje hacia el norte (o hacia el sur), llegando secos a latitudes subtropicales en el occidente de los continentes de entre los 23° y los 30° de latitud norte, creando sistemas de alta presión que desalientan la formación de nubes con humedad. Algunos desiertos mexicanos, como el chihuahuense o los que ocupan la mayor parte de la Altiplanicie Mexicana del centro-norte y centro-sur del país son resultados de la "cortina de lluvias" de la Sierra Madre Oriental, que bloquea los húmedos vientos que van de oriente a poniente desde el cálido Golfo de México, llegando sin gota de agua al otro lado de las montañas y, por tanto, creando sequedad extrema. Así, las luvias son muy bajas, de entre 250 a 400 mm promedio por año, mientras que el clima es de grandes fluctuaciones tanto diarias como estacionales, pues la falta de agua y, en parte, la latitud, hacen que el calor sea extremo de día, pero a su vez éste no es retenido de noche, por lo que podemos pasar de los 40° C a mediodía hasta los 0° C de noche. En invierno, los vientos fríos del norte traen fuertes descensos de temperaturas así como nevadas ligeras (sobre todo en el norte mexicano). De este modo, la flora está hecha de arbustos bajos, cactáceas y plantas que pueden almacenar muchos litros de agua en sus tejidos, llamadas por eso como "suculentas". Entre la flora típica está la gobernadora, el hojasén, el cenicillo, el sangregado, la espina de Cristo, el canutillo, la chirrionera, el chamizo, el orégano, el mezquite, la uña de gato, muchas especies de nopales, varias especies de cholla, las biznagas, los cardenches, las guapillas, los agaves, los izotes o yucas, los ocotillos, la jojoba, así como a los cactus en forma de columna en los desiertos de Sonora y la Península de Baja California, tales como el saguaro gigante, el cirio o el órgano. La fauna se comprende, entre otras muchas especies, de puma, venado bura (en el norte), venado cola blanca, berrendo, borrego cimarrón (en el norte), oso negro, lobo mexicano, coyote, águila real, zopilote, cuervo, correcaminos, víbora de cascabel, monstruo de gila, lagarto cornudo, tortuga del desierto, perrito de la pradera (en el norte), tlalcoyote, ratón de campo, liebre de orejas negras y halcón cola roja. Dado que su flora tiene relaciones con la de zonas áridas calientes, subtropicales y tropicales evolucionadas en el norte del continente, las zonas áridas nacionales pertenecen al reino biogeográfico Neártico en nuestro país. En la foto: Altiplano de Zacatecas.

7. Matorrales y florestas mediterráneos

Matorrales y florestas mediterráneos
Es uno de los ecosistemas mexicanos de menor tamaño, pues sólo existe dentro del país en el extremo noroeste de la Península de Baja California, en el estado del mismo nombre. Se les lama así por ser un mosaico de matorrales y bosques abiertos con un clima muy similar al Mediterráneo del sur de Europa, Cercano Oriente y norte de África, con veranos secos muy cálidos e inviernos frescos muy lluviosos, con precipitaciones en forma de agua o nieve de entre 600 y 800 mm al año, así como con 4 estaciones bien definidas. Su flora consiste en arbustos y matorrales aromáticos, como la artemisa, la chirrionera, la salvia, el toyón, el lupino, la amapola silvestre, el chamizo o la manzanita, mezclados con árboles que casi siempre son únicos para México en esta parte del territorio nacional, como la encina costera, el pino obispo, el ciprés de Tecate, el piñón monoaguja, el encino de Engelmann, el pino costero, el ciprés de Monterey o el sicómoro de California. La fauna debería constar de oso gris, lobo mexicano, berrendo, venado bura, borrego cimarrón, cóndor de California, halcón peregrino, oso negro, puma, coyote, pavo silvestre, liebre de California y halcón cola roja. Este ecosistema nacional es parte del reino biogeográfico Neártico. En la foto: Floresta mediterránea a las afueras de Tecate, Baja California.
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