Éstos son animales emblemáticos mexicanos que ya no existen o están a punto de irse para siempre

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Nuestra fauna, lo mismo que nuestra flora, es tan rica como escasa en número debido a la fragilidad de nuestros ecosistemas nacionales, la caza, su venta ilegal, la expansión incesante de la población mexicana, la tala inmoderada, el desmonte para hacer lugar a la agricultura de temporal y a la ganadería extensiva, así como la conversión de los hábitats naturales para uso urbano, por sólo citar algunas de las razones más poderosas que están detrás de la masacre que han sufrido nuestros organismos nativos.

Ello a conducido que una parte de la fauna nacional haya desaparecido, quizá para siempre, de nuestro país y del mundo en general, mientras que otros se encuentran mermados fuertemente, incluso hasta el borde de su total desaparición en vida silvestre. Esta destrucción, como todo lo malo en México, en buena medida ha sido el resultado de la gigantesca ignorancia de la población por sus recursos biológicos, por lo que para ilustrar un poco a nuestros lectores y hacer que defiendan y aprecien a nuestros animales salvajes presentamos una breve lista de fauna mexicana muy amenazada o ya desaparecida.

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1. Lobo mexicano

Lobo mexicano
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Es la única subespecie o raza de lobo gris nativa a México, de color dorado o amarillento-marrón con algunos pelos de color gris oscuro. Hoy en día está completamente extinto en libertad dentro de nuestro país, y se le reproduce en cautiverio gracias a un programa binacional México-E.U.A que pretende conservar y reintroducir poco a poco a la especie en su antiguo rango natural de distribución, el cual iba, en México, desde la frontera norte hasta las montañas del Eje Neovolcánico Mexicano en el centro-sur nacional (la evidencia de que llegaba tan al sur está en el nombre náhuatl para el lobo: Cuetlachtli). Es un animal más pequeño que los lobos grises encontrados en E.U.A y Canadá, y fisionómicamente parece un lobo euroasiático algo más reducido. Habitaba en manadas más escasas en individuos debido a la mayor escasez de presas grandes en suelo nacional, en pastizales, matorrales áridos, sabanas de encino-enebro, así como bosques de encinos y de pino-encino, cuya abundancia de bellotas y piñones atraían concentraciones más grandes de venados bura, cola blanca, pavos silvestres, conejos y otros animales de los cuales se cebaba. Animal de climas templados, evitaba sistemáticamente las selvas bajas secas o los bosques mesófilos de montaña limítrofes a alturas más bajas de las Sierras Madres y el Eje Volcánico nacional. Su oportunismo lo llevaba a cazar ganado doméstico, sobre todo reses, cabras y ovejas, por lo que desde el virreinato se le cazaba y envenenaba, acabando por desaparecer de suelo nacional hacia los años sesenta del siglo XX.

2. Borrego cimarrón

Borrego cimarrón
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Especie de oveja silvestre, se distribuye por toda América del Norte, desde Canadá hasta México, en donde actualmente ocupa sólo el 4% de su distribución original, y cuyas poblaciones se conforman por 3 razas altamente adaptadas para la vida en matorrales y planicies áridas y semiáridas, además de montañas en bosques mixtos de coníferas y de pino-encino. Aunque hoy se le encuentra sólo en los desiertos de Baja California Sur, en las montañas de Baja California, así como en el extremo norte de la Sierra Madre Occidental de Sonora, originalmente se le encontraba en Chihuahua, Durango, Coahuila y Nuevo León, como lo demuestran diversas pinturas rupestres de los indígenas nativos en donde este animal está representado. Hoy se le ha reintroducido en una pequeña parte de su antiguo rango original, principalmente por el alto valor que tiene como atracción turística de caza deportiva.

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3. Águila real

Águila real
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Símbolo nacional mexicano con un alto simbolismo en las culturas prehispánicas de lengua náhuatl (era la personificación de Huitzilopóchtli, el sol), originalmente también era un signo de predestinación (que no incluía la serpiente devorada, símbolo cristiano introducido por los españoles que representa al demonio, el mal y la tentación que expulsó a Adán y Eva del paraíso). Históricamente, era un ave de montaña que aprovechaba tanto los claros boscosos como las praderas y sabanas circundantes de la Altiplanicie Mexicana para cazar (generalmente conejos, liebres, serpientes, codornices, pavos, y crías de venados), mientras que anidaba en coníferas de gran estatura, o bien, en riscos rocosos de las sierras de Baja California, la Sierra Madre Occidental, Sierra Madre Oriental y el Eje Volcánico Mexicano. La deforestación, la caza por sus plumas, la extracción ilegal de sus crías para venderlas como mascotas exóticas (e imponentes) han hecho que prácticamente ya sólo se le ubique en las regiones más remotas de los bosques de coníferas y de pino-encino de Baja California, Sonora y Chihuahua; en parte ha sido también envenenada por su capacidad de depredar a crías de ovejas, reses y cabras en los ranchos de su antiguo rango de distribución natural.

4. Jaguar

Jaguar
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Espíritu secretivo, señor de la noche y animal sagrado para los pueblos de étnia maya, mixteca y zapoteca, también era respetado por las étnias náhuatl del centro del país, quienes erigieron la casta de los guerreros jaguar por su ferocidad, ataques mortales fulminantes e indetectabilidad, los conquistadores y posteriores inmigrantes españoles a la Nueva España lo llamaron "tigre" por su similitud general con el gran felino asiático. Aunque es verdad que es un animal predominantemente tropical (selvas secas, pantanales, sabanas tropicales y selvas tropicales húmedas), históricamente se le hallaba en todo México, incluso en los matorrales áridos y las montañas (encinares mixtos, bosques de pino-encino y mesófilos de montaña), aunque evita los bosques densos de coníferas y nunca es encontrado en los páramos alpinos, eso sí, siempre está íntimamente ligado a la existencia de corrientes permanentes de agua (ríos, arroyos, lagos, lagunas y manantiales), que le permiten desplazarse, refrescarse y cazar (tortugas, peces, anfibios, venados y, donde existen, cocodrilos y mamíferos semiacuáticos como el tapir o la paca). De hecho, su distribución hacia el norte rebasaba nuestras fronteras, y existe evidencia fósil histórica que llegaba tan arriba como el norte de California y Arizona en el oeste, y hacia el oriente de Texas, Oklahoma y Arkansas en el este, en pastizales templados, pantanos de ciprés calvo y bosques mixtos de roble-hicoria y otras maderas duras (el conquistador español Francisco Vázquez de Coronado visitó esa zona en 1548, y reportó haber visto "tigres", los cuales sólo pudieron haber sido jaguares norteños). Hoy en día sólo se le encuentra en las zonas más remotas del sur mexicano, de Tabasco y Guerrero hasta Chiapas y la Península de Yucatán, con poblaciones disjuntas mucho más marginales en la Sierra Madre Oriental de Tamaulipas y San Luís Potosí, así como en la Sierra Madre Occidental de Sonora. A diferencia del puma, está mucho menos adaptado a sobrevivir en entornos altamente alterados por el hombre debido a su mayor necesidad de presas grandes, hábitats prístinos (sobre todo forestales densos, con muchos árboles grandes viejos) y grandes extensiones de territorio natural continuo para satisfacer sus necesidades alimenticias y reproductivas