Estos son los mitos que los mexicanos siguen pensando de su pais y no son nada ciertos

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México debe ser uno de los países del mundo en donde su realidad objetiva está más cubierta y solapada por mitos, mentiras y imprecisiones generadas, mantenidas y hasta defendidas a capa y espada por sus propios habitantes, quizá por miedo a horrorizarse de los mal que está el país (especialmente desde hace 25 años), en parte por la pésima educación general que se imparte en México, y especialmente en aquella relacionada con la historia patria (llena de basura maniquea, mitologías y mentiras), y quizá también debido a que se quieren preservar ilusiones que nos hagan ver mejores ante el resto del mundo de lo que somos, el caso es que de tantas ocasiones que las hemos repetido ahora las creemos a pie juntillas.

¿Cuáles son esos mitos modernos sobre este México actual que pocas veces ubicamos concientemente? En este artículo te presentamos sólo unos escasos 7 que sorprenden a muchos extranjeros que nos visitan, no tanto por la realidad que desenmascara de inmediato a dichos mitos, sino sobre todo por la vehemencia con la cual negamos que sean mentiras cuando a todas luces lo son.

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1. En México no hay racismo, no como en el gabacho

En México no hay racismo, no como en el gabacho
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Este slogan y súper mentira es sobre todo cacareado y presumido cuando se trata de comparar favorablemente al país frente a la realidad estadounidense (en donde, en casi cualquier aspecto, salimos muy mal parados frente a los gringos), aduciendo que en esta nación india-mestiza aceptamos a gente de todas las razas, colores y credos, mientras que los gabachos son una bola de hiper racistas descendientes de la escoria de Europa. Nada más falso de la realidad, y de hecho ésta es mucho peor en este aspecto que en los Estados Unidos: Mientras que allá una mayoría blanca discrimina a una serie de minorías absolutas (sobre todo negras, latinas y del Medio Oriente), aquí una minoría total caucásica (sobre todo descendiente de españoles y libaneses) monopoliza el ingreso, el poder y las oportunidades de progreso socioeconómico, dejando a las mayorías mestizas e indígenas en la marginación, la pobreza, la exclusión social y la franca negación a prosperar individualmente, todo lo cual ha generado la emigración masiva de mexicanos hacia más allá de nuestra frontera norte. Contrario a los Estados Unidos, en México no existen leyes que impongan cuotas de ingreso de minorías (aquí serían hacia mayorías) en la educación superior, en los altos cargos del gobierno o en los empleos mejor remunerados, ni existen ayudas especiales dirigidas a grupos étnicos o raciales desfavorecidos; mientras que en los E.U.A la programación televisiva, y el cine hacen fuertes esfuerzos por incluir a todos los componentes de su sociedad (hay ya muchos negros, latinos y asiáticos en papeles relevantes o incluso protagónicos dentro de la cultura popular estadounidense), en México, salvo ciertos papeles tremendamente estereotipados o secundarios, la gente que se ve en anuncios comerciales, telenovelas, series o películas de realización nacional son prácticamente toda de ascendencia caucásica (o al menos, mestizos con una fisionomía mayoritaria y claramente europea). Mientras que en el vecino del norte ya han habido representantes de minorías en altos puestos de poder en el sector público o en el privado, en México, fuera de Juárez (o el indomestizo de Gustavo Díaz Ordáz), éstos han brillado por su ausencia.

2. México es una nación indígena de cuerpo y alma

México es una nación indígena de cuerpo y alma
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Esa frase, acuñada por el padre de la antropología física y social en México, el arqueólogo y antropólogo nacional porfirista Manuel Gamio, es frecuentemente asumida para nuestro país no sólo por indigenistas, sino en general y en promedio por la gran mayoría de la población nacional (tanto la que vive en México como la residente en el extranjero). Pese a que sin duda hay una enorme población de indígenas puros y de gente que apenas tiene un poco de mestizaje con europeos, la realidad es que nuestra cultura, forma de pensar y de comportarnos comúnmente tiene casi todo que ver con España y la esfera cultural occidental, y sólo unos pocos rasgos derivados directamente de las culturas prehispánicas. De igual forma, la mayor parte de nuestra población muestra un sigificativo aporte genético y en fenotipo (generalmente oscilando entre la mita de sus rasgos y sangre) claramente identificable con caucásicos. Así, México es más bien una nación occidental en la cultura, y mestiza en lo biológico.

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3. Los indígenas son los que se sienten más mexicanos de todos los habitantes del país

Los indígenas son los que se sienten más mexicanos de todos los habitantes del país
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Mito muy común, extendido y que nace de la idealización tanto de nuestra historia nacional como hacia lso mismos indígenas. En reealidad, ellos pocas veces se sienten mexicanos, y no sólo porque México jamás ha hecho nada para que prosperen tanto como ellos deseen (como individuos,m comoétnias y como indígenas en general), sino porque ellos ven que este páis es lo que es: Una construcción occidental realizada por europeos del sur (en este caso, españoles) que vino a romper su mundo, cosmovisión, órden socioeconómico y costumbres, quer lo único que ha hecho es usarlos como esclavos (de la Colonia al Porfiriato), discriminarlos negativamente (desde la Colonia hasta ahora), perseguirlos (de la Colonia al Porfiriato), o simplemente olvidarlos y mantenerlos totalmente marginados de la vida económica y política del país (de la Colonia hasta ahora). De ese modo, la lealtad de todo indígena nacional está primero con su familia, luego con su comunidad de orígen, luego con su étnia, y, si acaso y ya al último, con el país; ellos en todo caso se denominan primero y primordialmente como rarámuris, purépechas, chontales, zoques, mazahuas, seris, nahuas, totonacos, etc., no como mexicanos.

4. En México se vive mejor que en el resto de Latinoamérica

En México se vive mejor que en el resto de Latinoamérica
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Quizá así haya sido durante la época dorada de la economía mexicasna, en el llamado "desarrollo estabilizador" (1945-1970), en el que mientras México crecía en promedio al 6% anual y gozaba de paz interna, desarrollo social, industrialización, urbanización y estabilidad política, casi todo el resto de la región se debatía en guerrillas internas, intervenciones militares yankees y dictaqduras militares de derecha que eran tanto sangrientas como tremendamente inútiles y entreguistas a la hora de administrar la economía de sus países, pero eso ha querdado, por desgracia, para la historia. Hoy la pootencia regional y el líder latinoamericano es con mucho Brasil, país que no sólo tiene la economía más grande de Latinoamérica, sino también el ejército más moderno y numeroso, así como que se trata de una potencia en el campo de la agricultura tropical, los biocombustibles y la medicina tropical. Los países caucásicos de la región (Uruguay, Argentina y, sobre todo, Chile), tienen indicadores de ingreso per cápita, salud, educación, eradicación de la pobreza, logros deportivos, culturales y científicos muy superiores a los de México (sobre todo si lo vemos en relación a sus poblaciones totales), así como niveles de corrupción muy inferiores a los nacionales. Naciones antes más pobres y hasta azotadas por guerras civiles y narcotráfico como Colombia, Perú, Ecuador o Bolivia hoy crecen mucho más aceleradamente que nuestra nación. En la región, sólo países tan amolados como Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua o Paraguay superan a México en cosas tan negativas como el número de homicidios per cápita, índices de violencia, de delincuencia, de corrupción, de impunidad y de porcentaje de gente que trabaja en el sector informal de la economía.