7 cosas que podemos aprender de los alemanes para mejorar como mexicanos

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1) A trabajar sin ver el reloj

Los alemanes tienen fama de trabajar su turno sin estar “esperando” la hora de salir. Para ellos, el trabajo es sagrado, por lo que el estar gimoteando o perdiendo el tiempo que se tiene que dedicar al trabajo, es el equivalente a robarle al patrón (o tu propio tiempo), y para ellos robar tiene una equivalencia a nosotros lo que sería el matar, es decir, es gravísimo.

2) A apoyar los negocios locales y lo “bien hecho”

 

En Alemania no pudo entrar Wal Mart, y no por un sentimiento patriotero hueco (y vaya que tienen de que sentirse orgullosos como país) sino porque la transnacional no cumplía con los lineamientos de las leyes locales alemanas las cuales, entre otras cosas, prohíben el dumping que aplica la empresa (vender productos por debajo de lo razonable y establecido para sacar del mercado a otros negocios y después ya sin competencia, subir los productos); las políticas de Wal Mart prohíben a dos empleados a tener una relación amorosa, lo que es discriminación según las leyes alemanas (y con razón); no permiten que a la gente mayor se le de trabajo por lástima (el que los adultos mayores reciban a los clientes en la entrada o envuelvan productos) sino que aprecian la sabiduría de estos y consideran que deben estar en puestos directivos o de asesores (si es que siguen teniendo necesidad de trabajar); la empresa no permite el ingreso de inspectores de calidad en ningún país, cosa que contraviene la legislación teutona, ya que para ellos lo principal es lo bien hecho, antes que el precio. Entre otros factores.

3) A ser puntuales en extremo

Este fama bien ganada de los germanos viene de la mano con lo anterior: el llegar tarde a algún lugar es quitarle tiempo a otra personas, y nadie es tan valioso como para robarle el tiempo a alguien más. Para ellos el llegar tarde a algún lugar sin previo aviso, es no solamente una descortesía, sino una muestra de que no te interesa la persona. Es el equivalente a una mentada mexicana, vaya.

4) A poner horario en nuestra vida

Los alemanes no solamente son puntuales, sino que viven una vida ordenada y sistemática en la cual el tiempo tiene un valor sagrado. Cuando ellos te invitan a una reunión, evento o celebración no sólo te dicen: “la fiesta empieza a las 7”, sino que te establecen: “la fiesta es de 7 a 11” y ¡Ay, de aquel que al ser las 11 no se disponga en automático a irse! Para ellos eso no es grosería, es orden ¡Que envidia, la verdad!

5) A beber por gusto, no para emborracharnos

Alemania es conocida en todo el mundo por ser grandes productores y consumidores de cerveza (y lo toman en grandes cantidades). Pero detrás de esta tradición está el hecho de que el destilado de cerveza es un arte, y como tal, se aprecia. Ellos se reúnen en la cervecerías a tomar cerveza por el gusto de tomar la bebida de cebada, más que por el “salir con otras personas” o beber alcohol.

6) A reunirse en espacios exteriores

Prácticamente todos las ciudades y villorrios alemanes (y europeos en general) tienen una plaza central en la que se reúnen con amigos, familiares o simples desconocidos para tomar algún bocadillo o una bebida en tablones o mesas públicas y comunes. Este “convivio comunal” tiene sus bases en la organización de clanes de la Edad Media, pero fortalece los vínculos entre ciudadanos.

7) A no “familiarizar” con todo mundo

En México somos muy dados a platicarle nuestra vida hasta a la persona que tenemos detrás de la fila del banco. Los alemanes pueden platicar con cualquier persona pero de temas genéricos (clima, el lugar en que se encuentran, noticias sobresalientes), pero sólo se “abren” con sus conocidos o familiares.

Otra cosa que los alemanes tienen es que el saludo es de mano, y sólo de beso con aquellas personas que no son cercanas. Darle un abrazo o una palmada a quien te acaban de presentar tampoco es bien visto.

Este tipo de actitudes las solemos tomar como frialdad, pero no son más que reglas básicas convivencia que en México las hemos brincado.

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