7 momentos incómodos que solo los estudiantes de la UNAM entenderán

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Estar en la UNAM es sinónimo de vivir bonitas y agradables experiencias, pero no en automático todas son así pues hay momentos en los que preferirías simplemente no tener que pasar por eso. A continuación una pequeña recopilación de muchos de los episodios indeseables que todos los universitarios al menos una vez hemos pasado.

-Reinscripción

Pagar una ganga cada semestre es de entrada lo más genial de estudiar en la UNAM, un recinto de prestigio que con poco ha logrado mucho. Pero eso no tiene por qué traducirse en que los universitarios tengamos que pasar un martirio cada vez que hay reinscribirse: formarte en ventanillas para obtener tu váucher, pagar en ventanillas, que se sature el sistema y que no puedas sacar tu historial en caso de no llevar identificación…

Eso tiene que ver con la excesiva burocracia de la universidad, un asunto  en el que aún no se han tomado cartas serias.

Meter materias

¿Quién acomoda los grupos? Entendemos que los maestros tengan otros planteles qué atender, otros asuntos, y que los horarios no se ajusten a sus jornadas, pero la forma en que acomodan las materias parece que está pensada para joder la vida del estudiante. No puedes meter una determinada materia porque se te empalma con otra. De las optativas no se diga, si tenías pensado meter dos solo metes una por esos motivos.

Si tomas varias, llegas a tu casa a deshoras. No tiene caso perder el tiempo para esperar a la próxima clase que está a cuatro horas de la que acabas de tomar.

-La caída del sistema (DGAE)

Cuando tienes que revisar tu historial o requieres cualquier documento de la base de datos del SIAE y se cae el sistema. Es insoportable esperar a ver qué te pusieron, si el NP o el 5. De ahí depende qué tomes, si recursamiento o extraordinario para pasar las materias que reprobaste.

-Biblioteca

Esto no tiene que ver con el acervo, solo con el servicio y la organización. Desde los estudiantes inconscientes que rayan o rompen los libros y que hacen que no puedas estudiar bien, pasando por su mala intercalación por parte de los mismos hasta la maquinita que pita cada que sales sin razón aparente, las bibliotecas de la UNAM podrían ser mejores si tomáramos más conciencia de que son un patrimonio para nosotros.

-"No depositaron"

 

Este asuntillo no tiene qué ver directamente con la UNAM sino con las fundaciones que intervienen para que te den tu lana cada mes. Para muchos chicos es una lata cumplir con las tutorías si ya tienen un promedio aceptable. Para otros está de más que los de bajo promedio tengan acceso a la beca siendo que ellos no se esfuerzan tanto.

En sí, la beca es un asunto de problemas aparte que también se deben atender.

-La señoras mala cara de las ventanillas

Relacionado con el punto del principio. Parte de que la excesiva burocracia sea un problema latente en la universidad es también que las señoras de las ventanillas (algunas, no vamos a decir que todas) te atienden como si te estuvieran haciendo un favor. No te lo están haciendo, para eso les pagan.

Si les dieron la plaza se supone que tendrían qué atender con amabilidad y respeto, no al revés.

-Los cierres de plantel

Y bueno, qué decir de este punto. Este problema no solo corresponde a las autoridades de la universidad y a los alumnos, sino que depende hasta de agentes externos. Creo que no hace falta decir por qué.

Algunas personas se aprovechan de eso llamado “autonomía universitaria” para hacer lo que se les venga en gana. La UNAM no es un Estado dentro de otro Estado, tiene leyes que cumplir al marco de las disposiciones internas del país. Cerrar las escuelas en tiempos de oportunismo político siempre será lo peor que puedan hacer.

 

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Lula Tercero 26/06/2015 0 visitas

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