El lado oscuro de Jorge Ramos

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En los últimos días el periodista Jorge Ramos ha dado de qué hablar luego de emitir unas polémicas palabras en la ceremonia de gala que la revista Time presidió tras enlistar en sus páginas a los 100 personajes más influyentes del mundo, listado en el que el mencionado líder de opinión figura.

Como ya es costumbre, algunos listillos tomaron con oportunismo las palabras de otros para sumarse adeptos, así que las declaraciones de Ramos fueron a parar directo y sin escalas al discurso lopezobradorista. Al término de este escrito se dirá por qué.

Jorge Ramos, la Carmen Aristegui para los latinos

 

A él no lo persigue ese afán de hacerse la víctima en el país del norte pero sí lo acompaña la beatificación que ya le dieron los televidentes latinos, cosa que lo hace parecerse a su compatriota periodista.  

También saca conclusiones apresuradas como ella, pues habla de corrupción sin probar nada. Como muchas personas públicas que en sus tiempos de objetividad dejaban boquiabiertos a sus seguidores por la forma de hacer su trabajo, a Ramos ya se le subieron los humos y se cree que la razón le asiste a toda hora, porque el público ya le dio super poderes al igual que aquí lo hicieran con Aristegui.  

 

Ramos y los intereses políticos

 

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Nada nos garantiza que Jorge Ramos no sea una carnada o un señuelo para el electorado latino radicado en Estados Unidos, y más ahora que se aproximan los comicios del 2016 para elegir al presidente que sucederá a Obama.

Demócratas o republicanos (lo más probable es que sean los demócratas), quien sea de los dos bandos, le agradecerán a Ramos enganchar público latino para militancia política, dado su gran carisma (algunas damas hasta suspiran durante su emisión), lo que le suma puntos mediáticos.

No es de extrañarse que quiera ser un rockstar de la opinión pública, pues poco a poco se convierte en el típico comunicador/político que hace periodismo de militancia porque “cuestionan, exigen […] y nos lo van a callar”, pero, ¿no se supone que un periodista tiene que dar solo la noticia y no entrometerse en el trabajo de los opinadores? Por esto, no de a gratis en el mismo país muchos lo acusan de activista, y con justa razón, un periodista no debe andar opinando las notas, porque entonces estaría haciendo periodismo de militancia.

 

Es muy fácil señalar desde la comodidad del país en el que vives 

 

 

Ramos se rasga las vestiduras diciendo que cuando él se fue a Estados Unidos a trabajar lo había antecedido aquí en México un episodio de censura, sin embargo nunca ha revelado cuál. Luego, Ramos dice que en México matan periodistas por motivos de censura. Pero Jorge Ramos no ha hecho periodismo serio en México, toda su carrera ha sido allá lejos. Con la mano en la cintura Ramos acusa de censura al país cuando no ha ejercido tal profesión aquí, y para las temáticas agudas como el narcotráfico, no dice nada. Argumenta que teme tocar estos temas. Claro, todo periodista sabe que hablar de estos temas significa jugar con fuego; la censura que él refiere no es por que haya un Estado represor queriendo acallar tales voces sino porque hay otro poder de por medio.

Además, Ramos no ha de tener idea del costo social de una renuncia así. Qué fácil, renuncia Peña, otros sufren las consecuencias de mi consigna y yo aquí muy cómodo cobrando en dólares. 

 

Auténtico periodismo… solo Carmen Aristegui y los periodistas que revelaron el fraude de la ‘casa blanca’”​

 

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No sé qué le ha dado al imaginario colectivo de muchos mexicanos por creer que el único periodismo imparcial y efectivo lo hacen Carmen y compañía (horror). Y eso nos remite nuevamente al punto 1. En México ya hay la suficiente apertura para llevar a cabo buen periodismo, periodismo sin carga ideológica y neutro, de la misma o mejor calidad que el de los ya mencionados periodistas.

Curioso que esta gente que defiende este, digámoslo francamente, periodismo de militancia, a todas luces izquierdista, diga a quien no comulgue con él que es un ‘chayotero mercenario’, cuando los mercenarios son ellos mismos… Pero, ¿por qué? A continuación la respuesta.

 

Alguien se beneficia de todo esto

 

Aceptémoslo, en la política nacional actual, al único que beneficia que le tiren, con perdón suyo, mierda a Peña Nieto es a AMLO. De donde quiera que vengan las consignas antipeña, sus soldadillos de Morena no pierden oportunidad para armar un auténtico merequetengue en redes sociales o en donde se les ocurra con tal de engordarle el discursillo al líder Obrador y hacerle marketing político a tres años de las elecciones federales.

Ahí es donde la opinión pública no dice nada, eso es un delito electoral flagrante, el promover por cualesquiera medios la imagen de Obrador cuando todavía las campañas electorales para elegir al presidente de la República quedan a años luz. Y el INE bien, gracias.

Así, sin quererlo, fue como Jorge Ramos se afilió a las tropas antipeñistas comandas por la República Amorosa de Andrés Manuel.

 

 

 

 

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Lula Tercero 27/04/2015 0 visitas

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